"Historia de las religiones", así se llama la clase en que lo conocí. - Lo que me gusta de ti- me dijo- es tu fe. Y es que la fe era algo que yo tenía y él no. ¿Por qué? Nunca lo supe, y ahora que lo analizo tal vez jamás lo sepa. Nunca imaginé que alguien me gustara tanto desde la vez primera que lo vi, eso pasó con él, incluso con una sensación tan fuerte y estrepitosa que muchas veces me asustaba.
-Me gustas- me decía constantemente. Y yo, sonreía pensando en lo mucho que él a mí, pero algo en mi interior me indicaba que aunque me gustara mucho, no era precisamente lo que yo necesitaba. Y no lo necesitaba.
Recuerdo la primer clase que tuvimos juntos, al pasar la hoja dónde debíamos anotar nuestro correo electrónico, eché un vistazo para ver su nombre, lo cuál se facilitó bastante con el hecho de que era el primero en esa lista. "Daniel".
Por el momento aquel, simplemente me interesé en su nombre y llevamos una relación cordial y respetuosa entre mi catolicismo y su ateísmo. Recuerdo también a aquel señor que iba con nosotros y en sus constantes gritos llenos de deseperación intentando sacar de sus casillas a Daniel, pero que nunca consiguió. - Debes creer en Dios, ser católico ¿¡cómo puedes andar por la vida sin religión?!- gritaba deseperado, como queriendo introducirlo a un secta. Danny, jamás se molestó con el sujeto.
A pesar de su no- religión a Daniel no le hacían falta buenos modales ni buenas actitudes como podría pensar la gente con cerebro de chícharo, Daniel siempre ha sido alguien respetuoso y amable, generoso, con buenos sentimientos, siempre ha sido más tierno y más humilde que muchos de aquellos que se ufanan de buenos cristianos. El señor ese incluso, en una de las últimas clases del semestre trató de justificar a los sacerdotes pederastas con el argumento de que "los niños son coquetos"... ¡Válgame el cielo! Daniel se molestó bastante y me dijo al salir del aula, - ¿Para eso estuvo chingándome todo el curso? ¿Para defender pederastas? ¡Qué no mame!. Y tenía toda la razón.
Después que terminó el semestre seguimos viéndonos y saludándonos con mucha emotividad, debo mencionar que tenía novia y lo que me volvía loca por él, era que a pesar de sentir que le gustaba muchísimo no me decía nada, precisamente por respeto a su relación. Tiempo después se cambió de turno y terminó con su novia, ya ni recuerdo cómo me enteré, el caso es que conseguí su correo electrónico y le envié uno diciéndole quién era, mi sorpresa fue cuando me contestó el correo y me agregó en sus contactos.
Pasó tiempo sin verlo ni saber de él, casi no me conectaba o no coincidíamos simplemente, una vez por algunas diligencias que tenía que realizar me entretuve más de lo planeado y para pasar el tiempo comencé a orar en mi mente y a pedirle a Dios verlo, me entregaron lo que esperaba y fui directa a comprar transvales, había gastado más de lo debido y sólo ajustaba ocho, no me quédó más remedio que formarme bajo ese sol brillante para tener cómo regresar a casa. Pasaron 45 minutos haciendo fila para comprarlos y me encontraba totalmente exahusta y deseperada, cuando al irme ¡por fin! a casa, lo vi y nos miramos como escena de telenovela de Televisa, nos saludamos y nos quedamos varios minutos frente a frente sin cruzar palabra pero mirándonos como lelos. Ja, ja, ja, ja fue tan, pero tan raro.
Vinieron después sucesos difíciles de narrar por escrito, pero la razón por lo que decidí escribir esto en éste portal es que tal vez había olvidado la grandeza de Dios y su misericordia infinita, muchos cambios ajenos a Danny surgieron en mi vida y yo, había olvidado que muchas veces Dios nos pone las cosas en la nariz y por terquedad no las vemos, o nos aferramos a situaciones que no nos convienen.
Gracias a Dios y a las situaciones que viví las últimas veces con Daniel pude creer de nuevo en las señales divinas, en esas que vienen del cielo de manera extraña y tal vez sinsentido, hoy, Daniel y yo no nos hablamos, dejamos de hacerlo hace unos meses después de ponerle un hasta aquí a mis pensamientos que iban y venían sin orden lógico.
Decepcioné a Danny, lo he hecho con mucha gente, y no me siento orgullosa de ello, pero me siento cómoda de saber que fui lo más sincera posible con él y que quizá el momento en que lo perdí a él, gané mi libertad y mi propia fe en mí. Daniel fue un buen amigo, fue los ojos que me decían que era hermosa más allá de lo físico, fue lo básico pero no lo indispensable. A él le gustaba mi fe, a ambos el respeto que había entre los dos, pero lo que definitivamente me gustó de él, fue el mayor de los regalos que pudo haberme dado, la tolerancia de pensamiento y la aceptación de mis propias creencias.
Decepcioné a Danny, lo he hecho con mucha gente, y no me siento orgullosa de ello, pero me siento cómoda de saber que fui lo más sincera posible con él y que quizá el momento en que lo perdí a él, gané mi libertad y mi propia fe en mí. Daniel fue un buen amigo, fue los ojos que me decían que era hermosa más allá de lo físico, fue lo básico pero no lo indispensable. A él le gustaba mi fe, a ambos el respeto que había entre los dos, pero lo que definitivamente me gustó de él, fue el mayor de los regalos que pudo haberme dado, la tolerancia de pensamiento y la aceptación de mis propias creencias.
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