viernes, 19 de noviembre de 2010

Sólo por ti es que no caigo...

Señor, he tenido días difíciles. Días en que me levanto sin sentir que logré descansar, noches en que sueño tantas y tantas revolturas, revolturas que carecen de sentido y, que a pesar de ello me inquietan. No sé exactamente la significación de ello, pero sé que tú estás conmigo.
Dios mío, me he sentido viva de una manera extraña, puedo decir que gracias a ti me siento más feliz en muchos aspectos, más libre en otros, pero es inevitable no sentir dolor en ciertos aspectos de mi existencia, no puedo dejar de lado sentirme triste por mi infeliz cumpleaños y aún así sabes que te agradezco todo, mi papá está a nuestro lado, y muchas personas se acordaron de mí, pero no voy a negar que todo lo triste y frustrante que siento es porque siento que parte de mí llamó toda esa negatividad.
En fin, necesito tanto de tu ayuda, tengo semanas pidiéndote un poco más de fuerza, de paciencia, de resistencia, necesito tanto de ti, en verdad te necesito tanto. No me dejes sola por favor. No me dejes que te necesito hoy más que nunca. 

sábado, 13 de noviembre de 2010

Es preciso orar siempre sin desfallecer

Hoy, en los últimos días del año litúrgico, Jesús nos exhorta a orar, a dirigirnos a Dios. Podemos pensar cómo los padres y ma ...dres de familia esperan que —¡todos los días!— sus hijos les digan algo, que les muestren su afecto amoroso.
Dios, que es Padre de todos, también lo espera. Jesús nos lo dice muchas veces en el Evangelio, y sabemos que hablar con Dios es hacer oración. La oración es la voz de la fe, de nuestra creencia en Él, también de nuestra confianza, y ojalá fuera también siempre manifestación de nuestro amor.
A fin de que nuestra oración sea perseverante y confiada, dice san Lucas, que «Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1). Sabemos que la oración se puede hacer alabando al Señor o dando gracias, o reconociendo la propia debilidad humana —el pecado—, implorando la misericordia de Dios, pero la mayoría de las veces será de petición de alguna gracia o favor. Y, aunque no se consiga de momento lo que se pide, sólo el poder dirigirse a Dios, el hecho de poder contarle a ese Alguien la pena o la preocupación, ya será la consecución de algo, y seguramente —aunque no de inmediato, sino en el tiempo—, obtendrá respuesta, porque «Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche?» (Lc 18,7).
San Juan Clímaco, a propósito de esta parábola evangélica, dice que «aquel juez que no temía a Dios, cede ante la insistencia de la viuda para no tener más la pesadez de escucharla. Dios hará justicia al alma, viuda de Él por el pecado, frente al cuerpo, su primer enemigo, y frente a los demonios, sus adversarios invisibles. El Divino Comerciante sabrá intercambiar bien nuestras buenas mercancías, poner a disposición sus grandes bienes con amorosa solicitud y estar pronto a acoger nuestras súplicas».
Perseverancia en orar, confianza en Dios. Decía Tertuliano que «sólo la oración vence a Dios».

Reflexion:
Pide y se te dara, busca y encontraras…
Jesus esta noche nos exhorta a hablarle, a pedirle y a tratarlo como un Padre bondadoso y preocupado por sus hijos. Se adelanta a nuestras necesidades y a nuestras falencias y nos llama a tratarlo como aquel Padre que vive cada minuto de cada uno de sus hijos y totalmente involucrado provee de todo lo que es necesario.
Porque todo aquel que pide, porque todo aquel que busca, porque a todo aquel que llama se le abrira…
Que hacemos nosotros sufriendo y luchando solos? Que hacemos batallando contra nuestros Goliaths sin recurrir a nuestro Padre de bondad??
Porque no pedimos Su intervención y Su Amor infinito para vencer todos nuestros problemas? Es que acaso somos huerfanos?? Es que acaso nos olvidamos de que tenemos un Padre de bondad siguiendo cada uno de nuestros pasos y guiando cada uno de nuestros caminos??
Es que acaso nos hemos olvidado que ni una hoja de u arbol se cae sin el consentimiento de nuestro Padre??
O es que pensamos que nuestras necesidades no son importantes para el?
O es talvez que nosotros mismos no somos bondadosos con nuestros propios hijos e hijas?...
O es que el enemigo nos ha hecho creer que en verdad estamos solos en esta tierra olvidada de Dios?
Jesus nos dice, pidanme! Que Yo les dare! Llamenme que Yo les abrire!!
No me olviden que soy Su Padre que los Ama.
Nuestro Padre es millonario y quiere que nunca nos falte nada.
No actuemos como si fueramos huerfanos y mendigos de amor.

Oracion:
Padre de Amor, Padre de Bondad!
Hoy quiero pedirte por mi vida, quiero pedirte por mi alma, quiero pedirte por mi corazon. Me siento solo y cansado. La vida me lleva y ya no tengo fuerzas para seguir nadando. La corriente del mundo me arrastra y no tengo brazos para seguir luchando.
Padre amado, este es un grito de socorro. Te necesito mas que nunca oh Padre amado.
He luchado solo pensando en que no necesitaba nada pero estoy herido, estoy cansado y estoy sediento. Reconozco que sin ti no soy nada, Padre mio.
Esta noche me entrego completamente a ti. Me refugio en Tu Sacratisimo Corazon y me abrazo de Tu amor. Esta noche te pido por todo lo que me falta pero sobretodo te pido porque no me dejes nunca alejarme de Tu lado.
Te Amo Aba…

Amén



*Palabra de Dios
Comentario de Reverendo D. Joan FARRÉS i Llarisó
(Rubí, Barcelona, España)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Nula inspiración... :S

Otro día sin inspiración celestial... lo siento quisiera compartir tantas cosas pero hay muchas nubes en mi cabeza, sé que Dios está conmigo, por eso nunca estoy sola, pero me cuesta trabajo tenerlo como única compañía. ¡Quiero tener a tanta gente a mi lado por tanto tiempo!!!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Nada es imposible para Dios

Aquí les dejo, nuevamente a la hermana Glenda, magistral como siempre y, acompañada de un gran tema.


Saludos, Anaelena de Todos los Santos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Señor Dios,

hoy necesito tanto de tu ayuda,
dame fuerza, paciencia, esperanza
tengo tantas carencias en el alma
tengo tantos miedos e inseguridades
dame todo eso que siento que me falta
por favor Dios mío ayúdame
dame sabiduría para saber qué hacer
necesito tanto ayuda tuya
necesito tanto que me orientes
te necesito tanto
y me hace falta tanta fuerza
fuerza, porque soy muy débil
paciencia, porque me exaspero pronto
esperanza, porque a veces desfallezco
Señor Dios,
dame aliento, dame fuerza
para hacer tu voluntad
y para aceptarla siempre.

Atentamente; Ana*


"Aquí estoy para hacer tu voluntad, para que mi amor sea decirte sí, hasta el final".


martes, 2 de noviembre de 2010

Día de los fieles difuntos

Fieles difuntos
2 de noviembre, conoce el significado de las costumbres y tradiciones relacionadas con esta fiesta.
Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net


Un poco de historia

La tradición de rezar por los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo y se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos.

Cuando una persona muere, ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación.

Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios.

A estas oraciones se les llama sufragios. El mejor sufragio es ofrecer la Santa Misa por los difuntos.

Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos. Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

La Iglesia recomienda la oración en favor de los difuntos y también las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia para ayudarlos a hacer más corto el periodo de purificación y puedan llegar a ver a Dios. "No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos".

Nuestra oración por los muertos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión a nuestro favor. Los que ya están en el cielo interceden por los que están en la tierra para que tengan la gracia de ser fieles a Dios y alcanzar la vida eterna.

Para aumentar las ventajas de esta fiesta litúrgica, la Iglesia ha establecido que si nos confesamos, comulgamos y rezamos el Credo por las intenciones del Papa entre el 1 y el 8 de noviembre, “podemos ayudarles obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados”. (CEC 1479)

Costumbres y tradiciones.

El altar de muertos

Es una costumbre mexicana relacionada con el ciclo agrícola tradicional. Los indígenas hacían una gran fiesta en la primera luna llena del mes de noviembre, para celebrar la terminación de la cosecha del maíz. Ellos creían que ese día los difuntos tenían autorización para regresar a la tierra, a celebrar y compartir con sus parientes vivos, los frutos de la madre tierra.

Para los aztecas la muerte no era el final de la vida, sino simplemente una transformación. Creían que las personas muertas se convertirían en colibríes, para volar acompañando al Sol, cuando los dioses decidieran que habían alcanzado cierto grado de perfección.

Mientras esto sucedía, los dioses se llevaban a los muertos a un lugar al que llamaban Mictlán, que significa “lugar de la muerte” o “residencia de los muertos” para purificarse y seguir su camino.

Los aztecas no enterraban a los muertos sino que los incineraban.
La viuda, la hermana o la madre, preparaba tortillas, frijoles y bebidas. Un sacerdote debía comprobar que no faltara nada y al fin prendían fuego y mientras las llamas ardían, los familiares sentados aguardaban el fin, llorando y entonando tristes canciones. Las cenizas eran puestas en una urna junto con un jade que simbolizaba su corazón.

Cada año, en la primera noche de luna llena en noviembre, los familiares visitaban la urna donde estaban las cenizas del difunto y ponían alrededor el tipo de comida que le gustaba en vida para atraerlo, pues ese día tenían permiso los difuntos para visitar a sus parientes que habían quedado en la tierra.

El difunto ese día se convertía en el "huésped ilustre" a quien había de festejarse y agasajarse de la forma más atenta. Ponían también flores de Cempazúchitl, que son de color anaranjado brillante, y las deshojaban formando con los pétalos un camino hasta el templo para guiar al difunto en su camino de regreso a Mictlán.

Los misioneros españoles al llegar a México aprovecharon esta costumbre, para comenzar la tarea de la evangelización a través de la oración por los difuntos.

La costumbre azteca la dejaron prácticamente intacta, pero le dieron un sentido cristiano: El día 2 de noviembre, se dedica a la oración por las almas de los difuntos. Se visita el cementerio y junto a la tumba se pone un altar en memoria del difunto, sobre el cual se ponen objetos que le pertenecían, con el objetivo de recordar al difunto con todas sus virtudes y defectos y hacer mejor la oración.

El altar se adorna con papel de colores picado con motivos alusivos a la muerte, con el sentido religioso de ver la muerte sin tristeza, pues es sólo el paso a una nueva vida.

Cada uno de los familiares lleva una ofrenda al difunto que se pone también sobre el altar. Estas ofrendas consisten en alimentos o cosas que le gustaban al difunto: dulce de calabaza, dulces de leche, pan, flores. Estas ofrendas simbolizan las oraciones y sacrificios que los parientes ofrecerán por la salvación del difunto.

Los aztecas fabricaban calaveras de barro o piedra y las ponían cerca del altar de muertos para tranquilizar al dios de la muerte. Los misioneros, en vez de prohibirles esta costumbre pagana, les enseñaron a fabricar calaveras de azúcar como símbolo de la dulzura de la muerte para el que ha sido fiel a Dios.

El camino de flores de cempazúchitl, ahora se dirige hacia una imágen de la Virgen María o de Jesucristo, con la finalidad de señalar al difunto el único camino para llegar al cielo.

El agua que se pone sobre el altar simboliza las oraciones que pueden calmar la sed de las ánimas del purgatorio y representa la fuente de la vida; la sal simboliza la resurrección de los cuerpos por ser un elemento que se utiliza para la conservación; el incienso tiene la función de alejar al demonio; las veladoras representan la fe, la esperanza y el amor eterno; el fuego simboliza la purificación.

Los primeros misioneros pedían a los indígenas que escribieran oraciones por los muertos en los que señalaran con claridad el tipo de gracias que ellos pedían para el muerto de acuerdo a los defectos o virtudes que hubiera demostrado a lo largo de su vida.

Estas oraciones se recitaban frente al altar y después se ponían encima de él. Con el tiempo esta costumbre fue cambiando y ahora se escriben versos llamados “calaveras” en los que, con ironía, picardía y gracia, hablan de la muerte.

La Ofrenda de Muertos contiene símbolos que representan los tres “estadios” de la Iglesia:

1) La Iglesia Purgante,
conformada por todas las almas que se encuentran en el purgatorio, es decir aquéllas personas que no murieron en pecado mortal, pero que están purgando penas por las faltas cometidas hasta que puedan llegar al cielo. Se representa con las fotos de los difuntos, a los que se acostumbra colocar las diferentes bebidas y comidas que disfrutaban en vida.

2) La Iglesia Triunfante, que son todas las almas que ya gozan de la presencia de Dios en el Cielo, representada por estampas y figuras de santos.

3) La Iglesia Militante, que somos todos los que aún estamos en la tierra, y somos los que ponemos la ofrenda.
En algunos lugares de México, la celebración de los fieles difuntos consta de tres días: el primer día para los niños y las niñas; el segundo para los adultos; y el tercero lo dedican a quitar el altar y comer todo lo que hay en éste. A los adultos y a los niños se les pone diferente tipo de comida.

Cuida tu fe

Halloween o la noche de brujas: Halloween significa “Víspera santa” y se celebra el 31 de Octubre. Esta costumbre proviene de los celtas que vivieron en Francia, España y las Islas Británicas.

Ellos prendían hogueras la primera luna llena de Noviembre para ahuyentar a los espíritus e incluso algunos se disfrazaban de fantasmas o duendes para espantarlos haciéndoles creer que ellos también eran espíritus.

Podría distraernos de la oración del día de todos los santos y de los difuntos. Se ha convertido en una fiesta muy atractiva con disfraces, dulces, trucos, diversiones que nos llaman mucho la atención.

Puede llegar a pasar que se nos olvide lo realmente importante, es decir, el sentido espiritual de estos días.

Si quieres participar en el Halloween y pedir dulces, disfrazarte y divertirte, Cuídate de no caer en las prácticas anticristianas que esta tradición promueve y no se te olvide antes rezar por los muertos y a los santos.

Debemos vivir el verdadero sentido de la fiesta y no sólo quedarnos en la parte exterior. Aprovechar el festejo para crecer en nuestra vida espiritual.

Algo que no debes olvidar

La Iglesia ha querido instituir un día que se dedique especialmente a orar por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

Los vivos podemos ofrecer obras de penitencia, oraciones, limosnas e indulgencias para que los difuntos alcancen la salvación.

La Iglesia ha establecido que si nos confesamos, comulgamos y rezamos el Credo entre el 1 y el 8 de noviembre, podemos abreviar el estado de purificación en el purgatorio.

Oración

Que las almas de los difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Así sea.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Anaelena de Todos los Santos

Hace 27 años Dios decidió que era bueno que naciera con vida, me hizo mujer y mis papás creyeron adecuado ponerme Ana Elena por mis abuelas, materna y paterna respectivamente, además con el fin de llamarme 'ANEL'. Soy la única en casa con dos nombres, pero eso no tiene nada que ver con lo que vengo a decir... la dualidad ha venido conmigo siempre, tal vez porque las personas me llaman de varias maneras, quizás porque nací el día de todos los Santos.
     A veces, soy tan distinta, tan distinta y distante que me cuesta trabajo conocerme realmente a mí misma. Quién sabe por qué nací ese día, supongo que como todo lo que hay en mi vida tiene un significado especial que Jesús quiso regalarme, hace unas horas que fui a misa y estando frente a él, le agradecí por confiarme la vida, por darme ya 27 años, por prestármela a pesar de saber que muchas veces no soy capaz de hacer lo correcto y de que en muchas ocasiones vuelvo a caer en lo mismo.
    Al principio comenté 'me hizo mujer', y lo recalco porque a cambio de muchas otras de mi mismo género, no me siento menos, ni el sexo débil, ni que vine al mundo a sufrir como mártir de telenovela de Televisa. Creo que cada individuo posee la suficiente inteligencia como para llevar su vida de la mejor manera. No hay un manual de vida, y ¡qué bueno! porque el que se tropieza aprende a levantarse y, el sufrimiento, dolor y tempestades, no son exclusivos de la mujer.
    Gracias a Dios, he tenido la oportunidad de conocer personas, muchas personas que le han dado a mi vida un sentido distinto, aún ando en ella sin saber exactamente el motivo por el que Jesucristo ha decidido dejarme en ella, pero me ha dado la gracia divina de aprender de todas esas personas que han pasado por las páginas de mi libro, unas más capítulos que otras, unas apenas unas cuantas paginas, otras, simplemente líneas, pero que sin duda, han sido puestas en mi camino, porque Dios lo quiso así.
     No tengo respuestas de tantas cosas. Tengo ganas de vivir y de hacer que mi vida tenga un sentido bueno no sólo para mí sino también para todos los que me rodean. ¿Saben? Me quejo bastante seguido de que no tengo lo que quiero, unos me dicen que porque no lucho lo suficiente, muchos de ellos no saben que lo hago con todas mis ganas. Lo que tampoco saben, es que no sólo basta luchar o querer las cosas. Ahora lo sé. Sé que Dios tiene preparadas muchas cosas para cada uno de nosotros, sin importar género, edad, nombre, estudios, estado civil o estatus socio-económico.
     Sólo sé que esas cosas que él tiene preparadas, no siempre las comprendemos, o las rechazamos o no queremos, en muchas ocasiones luchamos tanto por algo que cuando lo logramos alcanzar... nos desilusionamos tanto. Por eso, he decidido que ya no voy a luchar por sueños inalcanzables, comprendo que muchas veces uno es terco e intenta una y otra vez algo que, simplemente no era para nosotros y, me refiero a situaciones, acciones, personas...
     Dios mío, ¡gracias por darme vida! gracias por permitirme llegar a los 27 años, por darme la confianza de que haré algo bueno y por ello (supongo), sigo aquí. Tal vez, bueno, no tal vez, estoy segura que en los años que me has dado de vida, he decepcionado a muchos, y lo seguiré haciendo, no soy perfecta, jamás lo seré, pero necesito tanto de tu ayuda para ser mejor persona. Una vez un amigo me dijo "querer acercarse a Dios no nos hace santos", es verdad, como también es verdad que no pretendo serlo.
    Dios mío, me has dado tantas cosas que no me atrevo a pedirte una más. Gracias por darme a mi familia, por permitirme estudiar lo que he querido (pese a la alergia que le causa a muchos), por pertenecer al coro, por los amigos (que están, que se fueron, que vendrán), por la gracia de sentirme amada, por sentir que he pertenecido a algo (aunque a veces sienta que desencajo), por poner en mi camino seres espectaculares. Gracias por darme vida y por creerme capaz de llevarla a cabo.
     ¿Sabes qué Dios mío? Tú y sólo tú sabes lo que hay en mi corazón, en mi mente, en mi alma. Sabes que deseo algo con todas mis fuerzas pero no te lo voy a pedir, porque sé que me lo darás sin que te lo pida, siempre y cuando sea tu voluntad, sé que las cosas no se fuerzan, pero si te voy a pedir algo, muchas cosas, posiblemente me beneficia, pero prefiero pedir por otros que algo para mí directamente.
    
     Bendice por favor Dios mío:
  • A mi familia y amigos, para que los libres de toda enfermedad que afecte el corazón, el cuerpo, el alma y el espíritu.
  • A mi familia, que me ha dado gran parte (no sólo física) de lo que poseo.
  • A los niños que me rodean, que son lo que me vuelven a la vida.
  • A mis amigos, por aportar un trozo de su alma para enaltecer la mía.
  • A mis NO amigos, porque sin proponérselo, también han hecho de mí gran parte de lo que soy.
  • A Danny, por ser el ejemplo máximo de que Dios todo lo une, aún lo más distinto, pero sobretodo porque las cosas son como Dios manda, no como los hombres quisiéramos que fueran.
  • A Cristy, por darme su apoyo durante tantos años.
  • A Perla, por abrirme sus oídos cuando más lo necesitaba en los tenebrosos pasillos de la escuela.
  • A Héctor, por darme la confianza de hablar con él cualquier tema, por sentirme libre con él, porque me halaga cuando lo merezco y me regaña cuando también hace falta, porque ha sido el único amigo que se ha atrevido a decirme estás mal en esto por esto y l'otro, y de eso ¡vaya que he aprendido!
     Por favor, Dios mío cuida de ellos, de mis maestros, de todo aquel que ha aportado algo positivo en mi vida y, que de alguna manera me ha llevado a acercarme más a ti. Sé que es mucho lo que te pido de cumpleaños, sé que pido más de lo que debería, sé que hay muchas cosas por las que tengo que  luchar, pero también sé que mientras te tenga a ti, mientras tenga fe en ti, nada me faltará, aunque no lo quiera ver. ¡Feliz cumpleaños a mí! ¡Feliz día de todos los Santos a todos!


Anaelena de Todos los Santos.