sábado, 2 de enero de 2016

Oración para pedir la felicidad en el nuevo año Con el perdón, con la justicia, con la ternura...

Te pedimos, Señor, paz y felicidad en el nuevo año. Que seamos felices, Señor, en esta tierra nuestra: Ella nos sustenta y rige.
Que seamos felices, Señor, con el perdón: Nada más poderoso para desterrar los odios y establecer la paz.
Que seamos felices, Señor, con la justicia: Sin ella no hay humanidad.
Que seamos felices, Señor, con la ternura: Es el único sol necesario para alumbrar días y noches.
Que seamos felices, Señor, en este nuevo año 2016.
Lo necesitamos. Es deseo y don tuyo. Amén

domingo, 28 de septiembre de 2014

Déjate tocar por Dios

Es lo que la gente dice muchas veces y nos suena tan vacío. Me dijeron tantas veces que lo escuchara, que le pidiera, que tantas cosas más. A pesar de ir a misa los domingos, ser creyente y ser parte de un coro de iglesia, me sentía y sabía bendecida, pero no tocada por él.
Hoy, no estoy en la mejor situación en muchísimos aspectos de mi vida, sin embargo siento una paz inmensa que no sabía se podía sentir, obvio tengo ratos de mal humor o tristeza pero ya no me jalo los cabellos de desesperación ni mojo mis almohadas en las noches.
No comprendía el porqué de lo que pasaba, y descubrí que no todo tiene una respuesta, tal vez preguntar de más es contraproducente porque probablemente lo que sí tenga respuesta no nos guste, pero también aprendí a tenerle cariño a lo que creí se acabó.
En julio se cumplieron once años de llevarte a Care de mi lado, yo le lloré mucho y este año por fin comprendí que lo pusiste en mi camino para que yo pudiera conocerte, amarte. Tal vez se escuche feo pero la realidad es que con su muerte, me dio la vida, la vida en ti Cristo misericordioso.
Los últimos dos meses he tenido asuntos del pasado merodeándome, sueños que me hacen sentir extraña en las mañanas y, la sensación dubitativa de si habré actuado correctamente en algunas situaciones. Lo cierto es que el otro día busqué a Mr. P. en internet y fue un alivio saber que ya no siento nada más que agradecimiento por el tiempo  en que coincidimos, definitivamente estoy bien así y comprobé con ello que la decisión tomada antes, ha sido la mejor.
Si hay algo que tengo claro, es que no puedo cambiar mi condición humana, que por más fe que posea sigo teniendo defectos y actitudes que le molesten a los demás, pero como me dijo el Padre Rafa: “Escúchate, escucha tu corazón y escucha a Cristo, tú eres la persona más importante para ti y la primera con la que debes sentirte plena”. El Padre Pedro me dijo que orara mucho, que la oración sana almas y que él que es misericordioso me daría respuestas.
Así ha sido, por trillado que suene la oración me ha quitado la preocupación que sentía por infinidad de cuestiones, a veces simplemente me hinco frente al santísimo sin elevar ni una oración, agradeciéndole siempre por lo que tengo, y ahí en silencio (de voz y pensamiento) siento su paz, porque como me dijo una monja un día: “A veces el Señor se escucha más en el silencio”.
Les comparto lo que le dije a mi mamá: Suena increíble pero a pesar de no tener trabajo, por ende dinero, estar con mil alergias últimamente, no tener perro que me ladre y casi no ver a los pocos amigos que tengo, me siento plena, a gusto, he aprendido estos últimos meses a escuchar más y hablar menos, a observar más y a juzgar menos, a importarme menos lo que de mí piensen y a reírme de los comentarios viperinos.

Yo no sé que tengo recientemente pero en sí mi vida se ha compuesto, aunque las preocupaciones van y vienen, ya no me mortifico tanto, estoy contenta, feliz, me siento no sé cómo, acompañada por ese alguien que no puedo ver ni tocar pero al mismo tiempo siento su protección, en verdad y no es por mofa ni con afán de creerme santa pero es cierto, me siento tocada por Dios.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Señor Jesús,

Tú estás ahí donde nadie te ve, sin embargo estás aquí cerca de mí. No me abandones te pido, no permitas que mi alma vague por lugares impropios ni me desampares de tu cálido lecho.
Señor Jesús, te necesito tanto, más que nunca y como jamás lo había sentido, siento hoy mayor necesidad de ti, me duele el cuerpo entero, y eso es sólo el reflejo de lo que me duele inmensamente el alma, me siento agotada y agobiada, mental, física y emocionalmente. ¡No me desampares, por favor, te lo suplico!
¡Dios mío! Dame las ganas que dejé olvidadas en un lugar que no recuerdo, dame por favor sueños y motivaciones. ¡No me desampares, no me dejes sola, por favor, tú no!
¡Ayúdame Señor mío!, hoy más que nunca necesito de tu amor.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Consagración del género humano a CRISTO REY

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Míranos humildemente postrados delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser; y a fin de vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día  a tu Sacratísimo Corazón.
  Muchos, por desgracia, jamás te han conocido; muchos, despreciado tus mandamientos, te han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadécete de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Corazón Sacratísimo.
    Señor, sé Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria.
   Sé Rey de aquellos que, por seducción  del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo pastor.
    Concede, ¡oh Señor!, incolumnidad y libertad segura a tu iglesia; otorga a todos los pueblos la tranquilidad en el orden, haz que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud!
A Él entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

*Escrita por el Papa Pío XI en 1925 para la Fiesta de Cristo Rey.

miércoles, 24 de julio de 2013

Antes, le pedía a Dios,

le rogaba para que te sacara de corazón y mi alma, pero no funcionó. Ahora, comprendo que si ahí sigues debe ser por alguna razón mucho más poderosa que mi simple capricho de no quererte de esa forma en mi vida, aunque me cueste entenderlo y aunque me calcine los huesos.

viernes, 12 de julio de 2013

Mi Amigo

Dios en muchísimas ocasiones me ha demostrado su confianza y me ha hecho sentir su calidez y amor, me ha brindado el poder de decisión y me ha enfrentado a fantasmas propios y ajenos. Pero lo cierto, es que no soy tan fuerte como para enfrentar diversas situaciones, mi corazón se acelera de ansiedad y quisiera que mil cosas que están sucediendo tuvieran cabeza y pies, pero no los encuentro, me vuelvo loca y me pierdo entre las intempestivas olas que atañen mi existencia y yo, quedo inerte ante tal escenario.
Es verdad, soy tan afortunada por haberme dado lo que tengo y por ponerme donde estoy, le agradezco infinitamente ser parte de la familia en que estoy y de los círculos sociales en que estoy en medio. Pero hoy, hoy más que nunca te agradezco Dios mío la dicha inmensa de ponerlo en mi camino, por poner en él los oídos, los brazos y las palabras cuando nadie  más que él se ha encontrado a mi lado.
Mi amigo,  ese es él, y no cualquiera, el mejor. El que sabe mi estado de ánimo con sólo leerme, el que me ha soportado una y otra vez con mis multipolaridades y aún así, está a mi lado. Quizá no sepa nada de mí pero es quien en definitiva sabe más que cualquier otra persona en el mundo. Lo admiro, respeto, quiero y deseo de todo corazón su bienestar. Además, como le dije un día, 'de todos mis amigos eres el que más me conoce' y eso, siempre se agradece, que alguien aunque sea un poco, sí te conozca en verdad.
Gracias Dios mío por ponernos en el mismo tiempo y espacio, por iniciar nuestra amistad bajo tu amparo, por dejarnos, ser, estar y permanecer. Te pido ¡por favor! de todo corazón, con toda el alma,  con cada pedacito de mi cuerpo y poro de mi piel, que lo sanes de lo que padezca, que lo llenes de tu amor y le brindes la salud que en este instante no tiene. ¡Por favor Señor mío! de corazón te lo pido. Amén.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Amanecer

Hace mucho no escribo aquí, probablemente porque mi lado espiritual ha estado en estado taciturno durante los ultimos meses, tal vez porque la ausencia está presente aunque ande por ahi de un lado a otro. Quizás, pero no es justificación.
Escribo en este sitio porque una parte de mí se libera al dejar fluir con palabras todas esas sensaciones que transforman mi alrededor y me hacen sentir (tal vez) un poquito mejor persona.
Si me preguntan cómo me encuentro, les diré sinceramente que no sé, que mi vida ha cambiado tanto (y de manera radical) en lo que va el año que de repente no sé si mi cabeza es lo que toca el suelo o son los pies los que lo sienten.
Estoy confundidamente agradecida, es decir (no quiero malinterpretarme), a pesar de que mi cabeza entiende a la perfeccion varios puntos que la vida se ha encargado de enseñarme sus lecciones, a veces  (muchas veces), mi corazon y mi alma se congelan porque no saben cómo reaccionar ante tal situacion, y mi espiritu se desconcierta y mi mente se dispersa y soy un total caos creyente que no entiede razones ni porqués...
¡Ufff! la vida seme va tratando de encontrarle un sentido sensato a mis sentimientos y una emoción acorde a todo lo que acontece pero la verdad es que estoy sumamente emocionada, con muchas, e inmersa en ellas que no sé cómo sigo teniendo un poco de cordura.
Añado y confieso, querido lector de mi letras locas, que hace meses voy a misa por ir, (y me da mucha vergüenza aceptarlo), no es que no crea, ¡Dios es maravilloso conmigo! pero (bueno, no hay peros, lo sé), estoy en crisis. Espero el amanecer pero también sé a la perfección que si no duermo en la noche jamás veré la luz del sol...
Te tengo en mi vida Dios mío, te agradezco tu compañía aunque esté recia a no escuchar totalmente tus palabras, mi fortaleza la debo a tu misericordia y mi fe, aunque no sepa interpretar de manera inmediata tus preceptos, es ciega. Te amo Dios mío, confío en ti y tu presencia me llena de gozo y fortaleza, Dios mío, de verdad, sólo por ti es que no caigo.