domingo, 24 de noviembre de 2013

Consagración del género humano a CRISTO REY

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Míranos humildemente postrados delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser; y a fin de vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día  a tu Sacratísimo Corazón.
  Muchos, por desgracia, jamás te han conocido; muchos, despreciado tus mandamientos, te han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadécete de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Corazón Sacratísimo.
    Señor, sé Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria.
   Sé Rey de aquellos que, por seducción  del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo pastor.
    Concede, ¡oh Señor!, incolumnidad y libertad segura a tu iglesia; otorga a todos los pueblos la tranquilidad en el orden, haz que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud!
A Él entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

*Escrita por el Papa Pío XI en 1925 para la Fiesta de Cristo Rey.

No hay comentarios:

Publicar un comentario