Dios en muchísimas ocasiones me ha demostrado su confianza y me ha hecho sentir su calidez y amor, me ha brindado el poder de decisión y me ha enfrentado a fantasmas propios y ajenos. Pero lo cierto, es que no soy tan fuerte como para enfrentar diversas situaciones, mi corazón se acelera de ansiedad y quisiera que mil cosas que están sucediendo tuvieran cabeza y pies, pero no los encuentro, me vuelvo loca y me pierdo entre las intempestivas olas que atañen mi existencia y yo, quedo inerte ante tal escenario.
Es verdad, soy tan afortunada por haberme dado lo que tengo y por ponerme donde estoy, le agradezco infinitamente ser parte de la familia en que estoy y de los círculos sociales en que estoy en medio. Pero hoy, hoy más que nunca te agradezco Dios mío la dicha inmensa de ponerlo en mi camino, por poner en él los oídos, los brazos y las palabras cuando nadie más que él se ha encontrado a mi lado.
Mi amigo, ese es él, y no cualquiera, el mejor. El que sabe mi estado de ánimo con sólo leerme, el que me ha soportado una y otra vez con mis multipolaridades y aún así, está a mi lado. Quizá no sepa nada de mí pero es quien en definitiva sabe más que cualquier otra persona en el mundo. Lo admiro, respeto, quiero y deseo de todo corazón su bienestar. Además, como le dije un día, 'de todos mis amigos eres el que más me conoce' y eso, siempre se agradece, que alguien aunque sea un poco, sí te conozca en verdad.
Gracias Dios mío por ponernos en el mismo tiempo y espacio, por iniciar nuestra amistad bajo tu amparo, por dejarnos, ser, estar y permanecer. Te pido ¡por favor! de todo corazón, con toda el alma, con cada pedacito de mi cuerpo y poro de mi piel, que lo sanes de lo que padezca, que lo llenes de tu amor y le brindes la salud que en este instante no tiene. ¡Por favor Señor mío! de corazón te lo pido. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario