Tú estás ahí donde nadie te ve, sin embargo estás aquí cerca de mí. No me abandones te pido, no permitas que mi alma vague por lugares impropios ni me desampares de tu cálido lecho.
Señor Jesús, te necesito tanto, más que nunca y como jamás lo había sentido, siento hoy mayor necesidad de ti, me duele el cuerpo entero, y eso es sólo el reflejo de lo que me duele inmensamente el alma, me siento agotada y agobiada, mental, física y emocionalmente. ¡No me desampares, por favor, te lo suplico!
¡Dios mío! Dame las ganas que dejé olvidadas en un lugar que no recuerdo, dame por favor sueños y motivaciones. ¡No me desampares, no me dejes sola, por favor, tú no!
¡Ayúdame Señor mío!, hoy más que nunca necesito de tu amor.