lunes, 11 de junio de 2012

Pues bien Señor,

la gente ha externado muchas veces lo que quiere para mí, pero dime ¿qué me tienes preparado? Hágase tu voluntad y no la ajena, hágase tu voluntad y no la mía. Lo digo de corazón porque sólo tú sabes lo que él contiene, sus necesidades y carencias, sus más profundos deseos... Dame pues paciencia y sabiduría, y a los demás un poco de prudencia. Amen y amén.

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