jueves, 7 de abril de 2011

Ich glaube in Gott!

No estoy segura de qué ha estado sucediendo al rededor de mi vida, hay momentos en que siento que camino sobre algodones, otras que floto, otras... me pierdo en la nada. Pero, sin duda estoy segura de que hay muchas razones para creer y confiar en le Señor, tantas, que no encuentro un sólo motivo para no hacerlo.
Schon nicths galude in dich, Welt. Nur ich vertraue in Gott! Me dije el otro día y, es tan cierto, por gracia o desgracia así es. He dejado de creer y confiar en el mundo, en su gente, todo, en lo absoluto te deja con un palmo de narices, no es que me sienta infeliz pero, Dios nunca me ha abandonado. Cuando necesito una palabra de consuelo llega a mí un texto bíblico o un canto que me llena de fuerza, o al menos me da la necesaria para seguir sobreviviendo. Algunas veces, también me manda personas hermosas con las cuales compartir mis sueños, alegrías y ¿por qué no? penas.
Bei dir ich bin glücklich, ich keine brauche mehr... danke Gott! Y, no necesito más. Debo aclarar, con Dios tengo todo, pero, eso no se lo escribí a él,me refiero más a bien a que tengo tantas cosas que él me da como para complicarme la vida con chingaderas sin importancia.
¿Por qué creo en Dios? Es absurdo creer en algo que no tiene explicación lógica, más aún si se es un estudioso del pensamiento, como los de 'sociales y humanidades' pero, yo les diré algo: ¡Para mí NO es absurdo! ¡Para nada! Él, me ha dado tantas y tantas cosas, tantos gozos, no me abandona, no me decepciona, no me hace llorar, es, como los papás, tal vez algo de lo que nos de nos disguste pero, después vemos que era por nuestro bien y, todo lo que nos tiene preparado o nos otorga es porque tiene para nosotros un plan perfecto y sus decretos, aunque no sean incomprensibles, muchas veces, son lo mejor.
Creer en Dios no nos hace santos, me dijo un amigo. Es verdad. Y no creer en él, tampoco nos hace perversos. No, no, no. ¿Cuántas personas son realmente felices queriendo ser lo que no son, tratando de agraciarse con los demás, simulando ser algo que ni siquiera les gusta? Yo pienso que nadie puede ser feliz así, en cambio, me siento tan dichosa de tener lo que tengo, de ser como soy porque...
Tengo pocos, pero verdaderos amigos. No tengo dinero para aventar, pero tengo alegrías que el dinero jamás podrá comprar. Tengo a mis papás conmigo. Tengo alegrías, tristezas, penas, engaños, desengaños. ¡Soy humana! Cometo errores y eso me hace crecer. Tengo un amigo que me dice "estás mal en eso, por esto y l'otro". Tengo los oídos de mi mamá para decirle que me siento mal y sus brazos para acurrucarme. Tengo niños para abrazar, para renegar, para complotear vagancias y para contagiar risas bobas. No poseo muchos bienes materiales pero, no me falta comida, calzado, vestido, techo. ¡Tengo fe! Y eso basta.
Señor, te tengo a ti. Y, tú me has dado tantas buenas cosas. Tengo poesía para regalar a corazones inalcanzables. Cariño para dar a amores inconfesables. Amor para hacer en forma de pastelitos. Ganas para hacer y reciclar amores. Fuerza para motivar a uno que otro desalmado. 
Hay cosas que no puedo entender. No creo ni confío en tantas y tantas cosas, actitudes, personas, pero definitivamente no he encontrado, y dudo hacerlo, un solo motivo para dejar de creer y confiar en ti, porque a pesar de todo lo que pase y deje de pasar, todo tiene una razón y, yo he tenido que ver en todo lo que me acontece pero si no tuviera la fuerza, el coraje, ni la fe que me proporcionas no podría defender mis puntos de vista, ni de luchar por lo que creo y quiero. Gracias Dios, sólo por ti es que no caigo. Creo en ti, Dios.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario