Tengo muchas cosas en mente, estos días mi cabecita ha viajado sobremanera y he reflexionado de lo mucho que Dios me da, ¡qué afortunada soy! la verdad quiero mostrarles algo pero, no estoy segura qué. ¿Un canto, una reflexión, una oración? Estoy tentada a hablarles sobre la decisión que tuve respecto a mi último prospecto, y todas las Dioscidencias que me hicieron tomar las decisiones que tomé... también pensé en lo que he vivido últimamente y cómo la fe me ayuda a seguir luchando... en lo que mis ojos vieron hoy, pero eso, será motivo para otras entradas, asimismo todo ello me lleva a un salmo que leí hace unos días, va perfecto con mi afán por purificar mi existencia, que además me hace falta y como me dijo un gran amigo "tú peor enemiga eres tú". Espero les agrade.
1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Puríficame como hisopo y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.
13 Entonces enseñaré a los trasgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.
16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
*SALMO 51.
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