Convertirte es "CAMBIAR", luchar por quitarte lo malo, lo que ofende a Dios y buscar ser mejor. Convertirse es también tratar de ser cada día mejor en todo lo que haces. Para cambiar de verdad, es muy importante que hagas buenos propósitos, que pienses cuáles cosas concretas quieres cambiar y luego, cada noche, revises si cumpliste, verás como vas mejorando.
Reza mucho... pídele a Dios su ayuda para cambiar.
- Ayuna de juzgar a otros, llénate del Cristo que vive en ellos.
- Ayuna de palabras hirientes, llénate de frases que purifican.
- Ayuna de descontento, llénate de gratitud.
- Ayuna de enojos, llénate de paciencia.
- Ayuna de pesimismo, llénate de optimismo.
- Ayuna de preocupaciones, llénate de confianza en Dios.
- Ayuna de quejarte, llénate de apreciarlo que te rodea.
- Ayuna de las preocupaciones que no cesan, llénate de una oración que no cesa.
- Ayuna de amargura, llénate de perdón.
- Ayuna de la importancia de ti mismo, llénate de compasión por los demás.
- Ayuna de ansiedad personal, llénate de esperanza eterna en Cristo Crucificado.
- Ayuna de desaliento, llénate de esperanza.
- Ayuna de pensamientos de debilidad, llénate de promesas que inspiran seguridad.
- Ayuna de todo lo que te separe de Jesús, llénate de todo lo que a Él te acerque.