sábado, 12 de noviembre de 2011

Te dejo mis sueños Señor...

Cuando uno desea algo, muchas veces se equivoca en la manera de pedirlo. Por eso decidí dejar en manos de Dios toda ilusión que mi corazón guarde, porque sólo él sabrá el momento idóneo para hacerme acreedora a la dicha de un sueño realizado. No espero más de lo que tengo pero, siendo sincera, tampoco espero menos de lo que hoy poseo.